No quieres un amigo en mí

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FICHA TÉCNICA

Título: Marina.
Autor: Carlos Ruíz Zafón.
Editorial: Planeta.
Año: 1999.
Nº de páginas: 304.
Género: Suspense, terror psicológico.
Precio: 17,00€ (tapa dura) y 12,69€ (tapa blanda) en papel, y 7,12€ en ebook.

Aunque soy muy miedosa, me gustan las películas, juegos y libros de terror. Los juegos solo los miro para no quedarme permanentemente en un rincón seguro, pero los disfruto igual. A veces, uno debe obligarse a lo que no le gusta para tener una buena experiencia que, por timidez, no conocería. Evidentemente, me refiero a juegos y atracciones, cosillas por el estilo. No a las fobias, tirarse por un acantilado y así. Eso ya es harina de otro costal. Me entendéis lo que quiero decir, al menos. Disfruto con las pequeñas cosas de la vida.

Mis géneros favoritos por excelencia son la comedia, la fantasía y la novela negra. Voy de un extremo a otro: o pienso mucho o no pienso nada. Ja, ja. No obstante, de vez en cuando me gusta torturarme un poquito y leer un poco de terror psicológico. Imaginar figuras feas, momentos de tensión, un poco de vísceras y de ¡NO ENTRES AHÍ!.

Marina me enamoró desde el principio. Es cierto que el principio es un poco lento y extraño, pero en este caso es importante. Nos permite conocer al protagonista, Oscar, y a la casa donde sucederá la mitad de la acción.

«Quince años más tarde, la memoria de aquel día ha vuelto a mí. He visto a aquel muchacho vagando entre las brumas de la estación de Francia y el nombre de Marina se ha encendido de nuevo como una herida fresca. Todos tenemos un secreto encerrado bajo llave en el ático del alma. Éste es el mío.»

Primer párrafo del libro

Lo que me dio un poco de rabia es que empiecen presentándote un gato negro muy cuqui que te lleva hasta dicha casa (o más bien mansión) y que insistan en un cuadro que hay nada más entrar en el edificio. Que lo importante es el retrato en sí, lo que refleja, pero yo esperaba algo más. Que cobrara vida, que los residentes fuesen en verdad fantasmas o algo así. De todas formas, lo que de verdad ocurre tampoco te deja indiferente.

La última vez que pasé un «mal» rato con un libro fue con Fum Negre, un libro descatalogado y que, si no me equivoco, no se tradujo al español. Si me equivoco, hablaré de él otro día. Sino, no vale la pena. (╥_╥) Volviendo a lo que estaba, que mira que desvarío, Marina cuenta con ciertos momentos de tensión máxima que te hace sentir que estás dentro del libro y que quieres salir de él, pero no puedes dejar de leer. Hubo una noche que tuve que dormir con la luz encendida de lo que me emparanoió lo que había leído… Cabeza y todo que me tapé. Ja, ja.

Para lo que os preocupe qué da tanto terror, no hay arañas, ni demonios (más o menos), ni nada asqueroso. Son marionetas y un tío que da mucha grima por cómo actúa. Tampoco salen payasos. Podéis respirar tranquilos. Es curioso como un objeto inanimado puede provocar tal pavor. Incluso me atrevería a decir que nos da más miedo cuando no se mueve que cuando lo hace porque nunca podremos saber si en algún momento dado se moverá cuando llevaba todo el rato parado. En estos casos, la felicidad no está en la ignorancia.

Si ya habéis leído a Zafón, diréis que este libro no es para tanto, que tiene de mejores. Y será verdad. Aún no me he leído ninguno más. Es que son muy largos y tengo una larga lista de pendientes… Ya llegaré. Sin embargo, los que todavía no hayáis leído nada de él, este es un buen punto de partida. No os decepcionará si os gusta el terror psicológico. Os lo prometo. También hay amor, celos, venganza, ansias de poder… Está muy completo y sin escatimar en detalles para las pocas páginas, relativamente, que tiene.

En la Barcelona de 1980 Óscar Drai sueña despierto, deslumbrado por los palacetes modernistas cercanos al internado en el que estudia. En una de sus escapadas conoce a Marina, que comparte con Óscar la aventura de adentrarse en un enigma doloroso del pasado de la ciudad. Un misterioso personaje de la posguerra se propuso el mayor desafío imaginable, pero su ambición lo arrastró por sendas siniestras cuyas consecuencias debe pagar alguien todavía hoy.

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