Desde hace años tengo ganas de tener un hijo propio, pero soltera como estoy, no sé si sería capaz. Es mucho trabajo, pero de verdad necesito un pequeño compañero en mi vida.

Volviendo a casa de mis clases de cerámica, me he encontrado una caja con un cachorro de perro dentro. ¿Qué persona es capaz de cometer semejante crimen?

Me llevé a Tibo a casa. Sé que es un nombre raro, pero tengo gustos raros. Era de color blanco con manchas naranjas. Una preciosidad con unos ojitos hermosos y vidriosos. Era macho. Era evidente que lo era… Nunca había visto un perrito así y me tenía enamorada.

Tras preparar en casa comida, bebida, cama y juguetes, además de la visita al veterinario para un buen chequeo, el perrito estaba perfecto. Sin embargo, el primer mes fue el más difícil. Debía enseñarle a comportarse en casa, a hacer sus cosas en la calle y a no romperme los calcetines.

A partir de ese mes, la situación mejoró muchísimo. Nos enseñábamos mutuamente y aprendimos a convivir. Incluso conocí a Aaron en el parque donde suelo llevar a Tibo. Tiene una hija de dos años. Huérfana desde que nació. Pobrecita…

Y pensar que me apunté a las clases de cerámica para no escuchar a mis amigas lo felices que eran con sus niños… Y ahora, tras 8 meses que decidí cambiar mi ruta habitual, tengo un perrito que me hace feliz, un novio que me cuida como nadie y una niña que me quiere como a una hermana. Sé que nunca sustituiré a su madre. Eso lo sé de buena tinta.

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labichateca

Redactora en reliveandplay.com y bichateca.es // Soy fan de la fantasía y la ciencia ficción. También me pierde una buena historia con suspense y/o vísceras. Veterana de las aventuras gráficas y las plataformas, pero una cagá para los juegos de terror.

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