La magia empieza con un buen cuento

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¡Hoy es mi cumpleaños y se habla de lo que yo quiera! ʕ•́ᴥ•̀ʔ

Los que tenéis el hábito de leer seguro que recordáis que de pequeños vuestros padres os leían cuentos. Y puede que muchos otros también. En mi caso, los cuentos me los leía mi tía (mi padre no era mucho de leer…) y me lo disfrutaba como una enana, que lo era.

Mi hermano mayor era un ávido lector. Encima de las escaleras de mi casa había una especie de armario flotante (verlo es más fácil que explicarlo) al que se llegaba subiendo a la barandilla de la escalera y escalando (muy seguro todo XD). En él mi hermano guardaba todos sus libros, ya que no vivía ya con nosotros por ser mayor de edad desde antes de yo nacer y en su casa no tenía sitio. Tenía tebeos de Mortadelo y Filemón, tebeos de Astérix y Obélix (algunos en inglés para aprender traduciendo), tenía una colección de clásicos de Julio Verne, un montón de entregas de Elige tu propia aventura y mucho más. En definitiva, le envidiaba y soñaba con tener mi propia biblioteca en casa. Está en proceso ( ͡° ͜ʖ ͡°)

No recuerdo el año exacto, pero creo que fue por mi décimo cumpleaños. Me suena que fue después de la comunión. Pero vamos, que hace unos 18 años. ¿Mi primer libro es mayor de edad? Dudas existenciales… No estoy acostumbrada a recibir regalos por mi cumpleaños porque como está entremedias de navidad y los Reyes magos, pues aprovechan la excusa de «ah, pero si ya has recibido regalos y dinero ( ͡❛ᴗ ͡❛)» mientras yo grito internamente. ( ͡👁ᴗ ͡👁) Ese año mi hermano mayor que quería que yo fuera lectora como él me hizo uno de los mejores regalos que he recibido hasta la fecha. Un libro de unas 500 páginas aproximadamente de fábulas. Tenía varios autores, pero el que recuerdo ahora mismo es Esopo.

Seguramente el nombre de Esopo os sonará a chino, pero conoceréis sus fábulas sin tener conocimiento de ello. ¿Os suena La liebre y la tortuga, o La cigarra y la hormiga, o el lobo y el cordero? Son algunas de sus mejores fábulas. Historias que se cuentan de generación en generación a los niños de la casa, especialmente los abuelos. Una pena que esta costumbre se esté perdiendo. ¡Tienen moralejas importantes!

Todo esto que os he contado hasta ahora tiene un motivo. Con tanta tecnología, tanta pantalla delante de nuestras narices, la falta de atención a nuestros mayores y nuestra ignorancia al tener toda la información al alcance de nuestra mano pero tener pereza de utilizarla provoca que olvidemos viejas historias, viejas costumbres y hasta viejos idiomas y dialectos. Debido a la forma de inculcar la lectura de los colegios y al desentendimiento de los padres porque «de eso se ocupa el colegio», poco a poco, los niños cada vez más están aborreciendo la lectura. Aunque luego se pasan horas leyendo mensajes por WhatsApp y memes por redes sociales… Esto implica que no aprendan apenas vocabulario, que aprendan más lento a escribir BIEN y, lo más importante, que se pierdan infinitas historias magníficas, reales y ficticias, de comedia y de terror, de aventura y de amor y un largo etcétera de una forma que la televisión no es capaz de transmitir. La imaginación es muy poderosa y cada vez es más nula en los niños.

Con ese libro de fábulas que me regalaron me picó el gusanillo por la lectura más allá de Teo va al parque o Delfín el serafín (títulos reales que me sabía palabra a palabra de memoria). Quise probar la poesía, ya que había fábulas escritas en verso que me gustaron muchísimo y le cogí el gustillo a la fantasía con un mínimo de exploración. Así es como empecé a leer Kika Superbruja, las historias clásicas de Disney con alguna que otra ilustración y poco a poco el grado fue subiendo.

Como quería tener mi propia biblioteca, todos los libros que me tenía que comprar para el colegio me los guardaba y como poco a poco veía mi balda de estantería cada vez más llena y a veces me daba por releer algún fragmento de alguno de ellos, a pesar de que había un par que les tenía asco porque no me gustaba nada la no ficción histórica entre otros, estaba feliz de ver mi sueño cada vez más cerca. Un par de ejemplos de esos libros que tenía asco (y que la gente adora y no entiendo por qué) es La plaza del diamante y Un mundo feliz. Con este segundo SUFRÍA mientras leía. Por suerte, la mayoría me gustaban o eran pasables. Hasta me guardaba los libros finitos que nos comprábamos para la lectura obligatoria de inglés porque me gustaba (y me sigue gustando) mucho el inglés y quería aprender todo lo posible.

Cada uno tiene sus gustos. Si no empiezan a explorar, nunca los descubrirán y pensarán que no les gusta leer cuando en realidad es que les daban a leer las historias del género que no les gustaba. No digo que haya que leer todos los días ni leer 200 libros al año. Cada uno a su ritmo y disfrutando del camino. Si te gustan las series y películas no me creo que no te guste leer, imaginando todo a tu gusto. Es posible, pero no me cabe en la cabeza, sorry. (•-•)

También se puede leer a través de los videojuegos. Como bien me dijeron no hace mucho, hay juegos que tienen más texto que un libro de 600 páginas. Entre diálogos, archivos secretos, manuales y pistas tienes texto para aburrir. Cualquier juego de rol o aventura cumple esto.

Hay gente que no quiere leer por el peso del libro, por su mantenimiento y/o porque ver tantas páginas le quita todas las ganas. La solución para esto, en mi opinión, es un lector electrónico, estilo Kindle. No hace falta gastarse una millonada y al ser compacto, ligero y no ver lo que abulta el libro, ayuda a agilizar el ritmo de lectura. Esto lo he notado en mis propias carnes. Puedes comprar libros en la tienda correspondiente al lector o pasarte por USB los que tengas tú en tu ordenador. La parte más engorrosa es convertir el archivo para que el lector pueda leerlo sin problemas, pero eso lo configuras una vez y luego son dos clics para tenerlo sin esfuerzo e incluso sin necesidad de cables.

Yo he tenido la suerte (y la desgracia para mi bolsillo) de que al menos mi marido también es un devoralibros, como decía su madre, y como guinda tenemos unos gustos muy parecidos. Gracias a la tecnología y a internet (ese que criticaba hace nada, pero criticaba su mal uso en realidad ≧◉◡◉≦) hay clubs de lectura gratuitos por internet y redes sociales de los que estoy orgullosa de pertenecer. Hoy en día es muy fácil encontrar a gente con tus mismos gustos. No estás solo y hasta pueden ayudarte a encontrar libros que pasen a tu TOP 10 o te guíen para conocer géneros que desconocías que te gustaban o que, por leer el libro equivocado, malpensabas que no te gustaba, pero sí. Hay un mar de posibilidades.

En definitiva, lo que quiero decir es que espero que podáis encontrar vuestro «libro de fábulas» como yo y no cerrar las puertas al mundo de la lectura sin antes haber descartado todas las posibilidades para saber a ciencia cierta si este mundillo os gusta o no. Por supuesto, echad un ojo a las fábulas de Esopo y al resto de autores famosos que hay. Tenéis también las historias de Charles Perrault, Hans Christian Andersen o las de los hermanos Grimm. Hay desde lo más inocente hasta historias muy bestias. Seguro que no os arrepentís de echarles un ojo. Palabrita 😉 Y una última recomendación: si tenéis tiempo, seguid a gente que reseñe libros, ya sea por escrito o mediante videos o clips/reels, ya que os puede ayudar a anotaros recomendaciones que de otra manera nunca os hubierais encontrado.

P.D.: los tebeos, cómics y novelas gráficas también son libros y quien diga lo contrario es un mentiroso. (🔥-🔥) Dicho esto…

¡Feliz 2022!

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